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Observatorio Vasco de la Juventud

Fecha de publicación: 24/10/2014

'Aún existen grandes desigualdades que dificultan la práctica deportiva de las mujeres, y condicionan la experiencia deportiva de los hombres'

Entrevista a Ainhoa Azurmendi y Ritxar Bacete, de Gizonduz que darán un curso sobre 'Jóvenes, igualdad y actividad deportiva' en el OVJ

1. En el curso que vais a ofrecer en el Observatorio vais a abordar el tema de los modelos de género y su influencia en la práctica deportiva de chicos y chicas, ¿Cómo afectan los roles tradicionales a la práctica deportiva? 

Ainhoa. Son determinantes. Desde nuestra infancia influyen en nuestro desarrollo motriz y en el acceso y desarrollo de la práctica deportiva durante el resto de nuestra vida. Estos roles afectan tanto a  las vivencias personales como a las expectativas del entorno hacia la práctica deportiva de hombres y mujeres, y en consecuencia, condicionan los recursos que se asignan a uno y otro sexo, así como la importancia que se otorga a la actividad deportiva de hombres o de mujeres. 

Ritxar. Tal y como señala Ainhoa, no sólo la práctica deportiva está condicionada de una forma significativa con la identidad de género, sino que también lo están las expectativas del entorno hacia esas prácticas. Aunque hoy en día vivimos en una realidad en constante cambio, y es significativo el número de mujeres que se han incorporado a prácticas deportivas que en otros tiempos estaban acotadas exclusivamente a los hombres, esa incorporación no ha ido acompañada de la misma valoración, tanto simbólica como estética y material. 

2. ¿Hay diferencias entre la actividad deportiva practicada por los hombres y la practicada por las mujeres? ¿Cuáles? ¿Cómo ha variado, si ha variado,  esta situación en los últimos años? ¿Cómo se plantea esto desde Gizonduz? 

Ainhoa. Sí que hay diferencia. Podemos hablar de diferencias cuantitativas y cualitativas. A pesar de que se ha producido un aumento de la participación de las mujeres en el ámbito del deporte, esta incorporación no se ha producido de igual forma en todos los deportes ni en todos los estamentos. Aún existen grandes desigualdades que dificultan la práctica deportiva de las mujeres, y condicionan la experiencia deportiva de los hombres. 

Ritxar. Haciendo un análisis etnográfico de la práctica deportiva en la actualidad, podemos pasearnos por cualquiera de los centros deportivos de Euskadi y encontrarnos con que algunas chicas han roto el hielo, y aunque en condiciones desiguales y con significativas dificultades, practican fútbol o futbito, lo que es más extraño es encontrar a chicos en gimnasia rítmica, ballet…El sexismo una vez más, y a pesar de los avances, sigue condicionando tanto expectativas como prácticas, segregando y limitando las capacidades deportivas tanto de hombres como de mujeres, pero ojo, insisto desde una gran asimetría que sigue beneficiando a los varones. Gizonduz propone introducir y problematizar la construcción de las masculinidades hegemónicas, problematizando tanto la sobre representación masculina en algunos espacios deportivos, como la ausencia de los hombres en otros  considerados como femeninos. 

3. ¿Hay algún tramo de edad en el que se perciba mayor diferencia entre hombres y mujeres con respecto a la práctica deportiva? 

Ainhoa. Podríamos decir que la adolescencia y la juventud, así como la edad adulta tardía o la tercera edad son etapas en las que se practica menos deporte por parte de ambos sexos, pero sobre todo, en la juventud, por parte de las mujeres. 

Ritxar. Es curioso cómo la edad es un factor que activa y/o mitiga (aunque no hace desaparecer) los condicionantes de género. Para los chicos, la identidad personal como “campeones” y la expectativa social de que se materialice esa expectativa. La mera posibilidad de llegar a ser un “campeón”, está cargada de tanta fuerza simbólica y emocional, que la práctica deportiva se convierte para los chicos en un fin en sí mismo para lograr reconocimiento, prestigio…Mientras que en el caso de las chicas, las expectativas asociadas al rol, no se activan con la misma fuerza, por lo que es lógico que muchas chicas opten por dejar a un lado la práctica deportiva. 

4. ¿Creéis que es necesario impulsar cursos de este tipo entre las personas que trabajan en el ámbito deportivo? 

Ainhoa. Es fundamental. Es muy importante que las personas que trabajan en el ámbito deportivo adquieran conocimientos sobre la perspectiva de género en el deporte, se sensibilicen y asuman responsabilidades sobre la importancia de motivar a hombres y a mujeres, lograr que obtengan experiencias positivas a través de la práctica deportiva, que conozcan y desarrollen su cuerpo y sus capacidades motrices, y disfruten. Ser capaz de trasmitir valores y experiencias positivas aumentará las probabilidades de que hombres y mujeres adquieran mayor adherencia hacia la práctica deportiva como hábito saludable a lo largo de sus vidas. 

Ritxar. El sexismo es en definitiva un limitador de las capacidades humanas, que hace que tanto mujeres como hombres, desempeñen roles marcados y en muchas ocasiones, no elegidos. La perspectiva de género y  con su mirada crítica nos aporta herramientas necesarias para comprender cualquier fenómeno humano, por lo que en este tipo de cursos, se nos enseña a utilizar las gafas que necesitamos para ver la realidad en toda su complejidad: es necesario comprender para transformar.

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