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Fecha de publicación: 02/02/2017

Entrevista a Raúl Marcos Estrada, de EMAIZE Centro Sexológico - Sexologia Zentroa que impartirá el curso de 'Erótica 2.0'

  • Un año más Emaize Centro Sexológico plantea una formación relacionada con Internet, las Tecnologías de las Relaciones, de la Información y la Comunicación (TRICS) y la era digital. ¿Qué aporta tratar este tema desde la sexología? 

El enfoque sexológico a la hora de abordar cómo han afectado y afectan las TRICs en aspectos cotidianos de nuestra vida nos parece fundamental, sobre todo si tenemos en cuenta que Internet está formado por personas -mujeres y hombres, chicos y chicas- que no se desvinculan de su condición de sujetos sexuados a la hora de relacionarse en estos nuevos espacios digitales. Por otro lado creemos que abordar el tema desde una perspectiva sexológica contribuye a que pongamos el acento en el factor humano que tienen todas estas interacciones y no tanto en el aspecto tecnológico, desde el que se aborda muchas veces la formación digital. Creemos que es fundamental en la actualidad este enfoque en la atención a la sexualidad de las personas jóvenes. 

  • ¿Hasta qué punto internet ha afectado a nuestra manera de relacionarnos? 

La mayor parte de nuestras relaciones, ya sean de amistad, de pareja, familiares o laborales se producen en mayor o menor medida a través de distintos canales digitales (correo electrónico, redes sociales, WhatsApp…) A pesar de que somos los mismos, no nos comportamos de la misma manera si nos relacionamos en un espacio offline o si lo hacemos en uno online. Es más, no nos relacionamos del mismo modo cuando nos comunicamos a través del correo electrónico o cuando lo hacemos en una red social. La comunicación, la gestión de conflictos o incluso el tipo de relaciones eróticas que podemos establecer están marcadas por unos códigos distintos cuando se producen a través de medios digitales. La distancia, los tiempos y el espacio influyen totalmente en nuestras relaciones offline; sin embargo estás características dejan de ser importantes cuando nos relacionamos de manera online. Esto hace, por ejemplo, que podamos estar en contacto permanente con alguien a través de aplicaciones como puede ser WhatsApp. Como todo, esta circunstancia tiene aspectos positivos y también negativos, como puede ser el control que podemos ejercer sobre nuestra pareja a través de los dispositivos electrónicos. Y todos estos aspectos tenemos que tenerlos en cuenta en nuestra labor educativa con jóvenes. 

  • Cibersexo, sexting… ¿es éste el futuro de las relaciones eróticas entre las personas? 

Ambas son prácticas eróticas del presente, si a lo que te refieres es a si este nuevo tipo de encuentros eróticos van a sustituir a las relaciones, digamos tradicionales, sinceramente creo que no. Lo que sí es cierto es que internet ha posibilitado crear un espacio menos ansiógeno, en el que los riesgos tradicionales vinculados a la erótica, como pueden ser los embarazos no planificados o las infecciones de transmisión genital, no tienen sentido. Esto no quiere decir que el cibersexo no esté exento de riesgos, lo que sucede es que son otros, que tienen que ver con la vulneración de la privacidad que conllevan este tipo de interacciones eróticas. Esta vulneración se produce cuando una de las partes difunde el material audiovisual resultante de dichos encuentros sexuales.

Por otro lado la erótica digital no está influida por el rendimiento genital, ni por la anticoncepción -que deja de tener sentido-, ni siquiera por el espacio. Una de las mayores dificultades de las personas jóvenes a la hora de iniciar sus relaciones eróticas compartidas es que no disponen en muchos casos de un espacio adecuado, lo cual les lleva a tenerlas en espacios inadecuados. En el cibersexo esta circunstancia también deja de ser relevante, ya que cada uno interacciona con el otro desde su propio espacio. Es decir, jugamos desde la tranquilidad y comodidad que nos proporciona nuestra zona de confort. A todo esto hay que sumarle que en las relaciones de cibersexo hay una expectativa positiva, no solo del otro sino del encuentro en general. Son relaciones reales, pero en las que la imaginación y la fantasía son un ingrediente fundamental que hace que se vivan de forma mucho más positiva que algunos encuentros en el plano offline, en los que la realidad a veces no es tan satisfactoria como nos habíamos imaginado. 

  • ¿A qué os referís cuando habláis de “pornografización” de la vida íntima? 

En la definición de lo que podemos entender como pornografía está implícito que ese material, ya sea dibujado, fotografiado, filmado o incluso teatralizado, busque la excitación erótica de quien lo contempla. Cuando practicamos sexting o tenemos una relación erótica a través de Skype, por ejemplo, somos un sujeto activo, pero también nos convertimos en objeto, un objeto al servicio del deseo del otro. En este sentido nos convertimos en “actores” e incluso en espectadores de nuestra propia vida erótica. Por otro lado, las redes sociales y otras plataformas de comunicación digital, nos han hecho creer que todos tenemos un público al que ofrecemos como espectáculo nuestra vida íntima en muchos casos. Estas son las razones por las que se produce una “pornografización” de nuestra intimidad.

Cuando la gente joven decide practicar sexting (es decir, cuando envía una imagen o un video de contenido erótico a alguien especial, frecuentemente la pareja), no son conscientes de que desde ese momento pierden el control sobre ese material y que en un futuro más o menos cercano puede difundirse sin su consentimiento. En nuestra experiencia con jóvenes vemos que tenemos que abordar directamente estos aspectos del sexting, con el fin de que en caso de hacerlo, sea con garantías de que no va a ir en su contra. 

  • Este es un curso orientado a agentes socio-educativos que trabajan directa o indirectamente con jóvenes, ¿qué les puede aportar esta formación? 

Creo que la formación digital de la mayor parte de los agentes educativos es bastante escasa y además en muchas ocasiones se centra en los riesgos, en los peligros y en la prohibición de todo lo sexual. Nuestro punto de partida es otro. Nos acercamos al tema desde las oportunidades que la era digital nos depara.

Eso por un lado, por otro, creemos que es fundamental conocer cuáles son los nuevos códigos de comunicación y de relación cuando estos se dan a través de medios digitales, ya que muchas de las relaciones de las personas jóvenes con las que trabajamos se dan en ese espacio digital. La vida offline cada vez está más influida por la online. La formación digital muchas veces trata de intervenir precisamente en esa dimensión online de nuestra vida y creo que hay que trabajar la vida offline, para que podamos desenvolvernos bien en la online, y no al revés.

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