Doctor en Psicología y profesor del Departamento de Psicología Clínica y de la Salud y Metodología de la Investigación en la Facultad de Psicología de la UPV/EHU.
¿Por qué es prioritario reforzar la prevención de la conducta suicida en infancia, adolescencia y juventud?
La prevención de la conducta suicida en población infanto-juvenil se ha convertido en una prioridad de salud pública a nivel internacional. La Organización Mundial de la Salud ha señalado la necesidad de actuar de forma temprana y coordinada, especialmente en etapas evolutivas donde el malestar emocional puede intensificarse y las estrategias de afrontamiento aún están en desarrollo.
En muchos casos, niños, niñas y adolescentes que atraviesan un sufrimiento significativo no solicitan ayuda de manera directa. Por ello, resulta fundamental que las personas adultas de referencia —profesionales de juventud, del ámbito educativo, social y comunitario— dispongan de herramientas para detectar señales de alarma y activar apoyos de forma precoz. La evidencia científica muestra que la prevención es posible cuando se combinan acciones de sensibilización, fortalecimiento de factores protectores y mejora de los circuitos de detección y derivación.
¿Qué papel pueden desempeñar los y las profesionales que trabajan con población joven en esta tarea preventiva?
Los y las profesionales que trabajan con infancia, adolescencia y juventud ocupan una posición estratégica para la prevención, ya que mantienen un contacto cercano y continuado con la población joven en contextos naturales.
Su papel no es clínico, pero sí es preventivo y facilitador. Con la formación adecuada pueden detectar cambios preocupantes en el comportamiento, generar espacios de escucha segura, reducir el estigma en torno al malestar emocional y activar de forma temprana los recursos especializados.
Cuando la red comunitaria está formada, el sistema se vuelve más sensible al sufrimiento juvenil y aumenta la probabilidad de intervención temprana.
¿Qué significa el enfoque gatekeeper aplicado al trabajo con jóvenes?
El enfoque gatekeeper parte de la idea de que la prevención del suicidio es una responsabilidad compartida. Un gatekeeper es una persona que, por su rol, tiene contacto habitual con jóvenes y que, tras una formación específica, puede ofrecer una primera respuesta ante señales de riesgo.
La función del gatekeeper es reconocer señales de alarma, preguntar de forma directa y segura, ofrecer una primera contención, y facilitar la derivación a los recursos adecuados. Es importante subrayar que el gatekeeper no sustituye la intervención especializada, sino que actúa como puente entre el joven y el sistema de ayuda.
¿Qué competencias prácticas se trabajarán en el curso?
El curso está orientado a desarrollar competencias aplicables al trabajo cotidiano con población joven. De manera específica, se abordará:
- la identificación de señales de alarma de conducta suicida,
- cómo abordar conversaciones difíciles sobre malestar e ideación suicida,
- la valoración inicial del nivel de riesgo,
- estrategias de acompañamiento en situaciones de vulnerabilidad,
- y los procedimientos adecuados de derivación y coordinación.
El enfoque es fundamentalmente práctico, con ejemplos y situaciones reales del ámbito de infancia, adolescencia y juventud.
¿Por qué recomendarías esta formación a profesionales del ámbito juvenil?
Porque muchas y muchos profesionales detectan el sufrimiento de jóvenes en su día a día, pero no siempre se sienten seguros sobre cómo actuar. Esta formación permite aumentar la confianza para intervenir de forma adecuada, disponer de pautas claras basadas en evidencia y fortalecer la red comunitaria de protección de la infancia, adolescencia y juventud.
El mensaje clave es que una comunidad formada está mejor preparada para cuidar y proteger a su población joven.
